Tom Sawyer en el extranjero
Tom Sawyer en el extranjero —¿Y no é sierto que el predicador, subido al púlpito, la derrama sobre todo su fiele?
—SÃ.
—¿Y de dónde viene esa bendisión?
—Del cielo.
—¡Sà señó, tiene rasón, claro que sÃ, cariño…, viene del cielo, y ése ej un paÃj extranjero! ¡Ahà tienes! ¿Hay alguien que le ponga un impuesto a esa bendisión?
—No, no lo hacen.
—Claro que no; entonse salta a la vista que estáj equivocao, amo Tom. No le van a poné un impuesto a un poco de arena que nadie está obligao a tené, si tampoco lo hasen con la mejó cosa que existe, y que ademá to’el mundo nesesita.