Tom Sawyer en el extranjero
Tom Sawyer en el extranjero Pusimos el globo a toda marcha, y nos lanzamos sobre ellos con la velocidad del rayo. No teníamos tiempo que perder, bajamos como un zumbido sobre ellos, y los hombres se desparramaron en todas direcciones, y otros que estaban trepando por la escalera en pos de Jim se soltaron y cayeron rodando. Entonces remontamos vuelo y fuimos a recoger a Jim, que se encontraba en la cabeza de la esfinge, jadeando y hecho polvo, en parte debido a haber aullado pidiendo socorro, y en parte porque estaba muerto de miedo. Había estado soportando el asedio durante mucho tiempo, toda una semana según él, pero no era verdad, sólo se lo parecía pues había estado rodeado. Le habían disparado, y había caído una lluvia de balas sobre él, pero no habían acertado a darle, y cuando se dieron cuenta de que no se pondría de pie, y que las balas no le darían mientras permaneciese tumbado, fueron a buscar la escalera, y entonces supo que estaba acabado si no volvíamos pronto a buscarle. Tom estaba muy enfadado y le preguntó por qué no había hecho flamear la bandera y ordenado la rendición en nombre de los Estados Unidos. Jim dijo que lo había hecho, pero que nadie le prestó la menor atención. Tom dijo que llevaría el caso a Washington para que lo investigaran, y le dijo:
—Verás cómo tendrán que disculparse por insultar nuestra bandera, y pagar también una indemnización, aunque se hubiesen rendido fácilmente.