Tom Sawyer en el extranjero

Tom Sawyer en el extranjero

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Continuamos volando y examinando las Pirámides, y luego nos elevamos hasta llegar a la cumbre de la más grande de todas, y nos encontramos con que era exactamente igual a como nos la había descrito el hombre de la escuela dominical. Era como cuatro escaleras que comenzaban muy anchas por la parte inferior, y luego se elevaban hasta tocarse en un punto en la cumbre. Pero no podías subir esas escaleras lo mismo que subes otras escaleras, no: cada escalón era tan alto como desde el suelo hasta tu barbilla, de manera que tenían que alzarte por la espalda. Las otras dos Pirámides no estaban muy lejos de allí, y la gente que caminaba entre ellas parecían bichos arrastrándose por la arena, desde la altura en que nosotros los veíamos.

Rescate de Jim.

Tom no podía contenerse de alegría y asombro por estar en un sitio tan célebre, y le salían historias hasta por los poros, o al menos, eso era lo que a mí me parecía. Dijo que apenas podía creer que estuviera situado exactamente en el mismo punto en que el príncipe voló desde el Caballo de Bronce. Ése era otro cuento de Las mil y una noches, decía él. Alguien había dado un Caballo de Bronce a un príncipe, con una clavija en el hombro, al cual él podía montar como si de un pájaro se tratase, y recorrer todo el mundo dirigiéndolo mediante la clavija; así podía volar más alto o más bajo y también aterrizar donde quisiera[19]


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