Tom Sawyer en el extranjero
Tom Sawyer en el extranjero —SerĂa mejor que nos coláramos por allĂ detrás, le atásemos e intentáramos hacer aterrizar la nave —dijo Tom.
—¡No, señor! —dije yo—. No te muevas de donde estás, Tom Sawyer.
Y Jim…, bueno, Jim estaba jadeando, presa del miedo, entonces dijo:
—¡Oh, amo Tom, no lo haga! Si tú lo toca, no morimo… ¡No morimo, seguro! ¡Yo no me aserco a él po nada de este mundo! Está como una reverenda cabra, amo Tom.
Tom dijo en un susurro:
—Ésa es la razĂłn por la que debemos hacer algo. Si no estuviese loco, no me importarĂa un pimiento estar aquĂ más que en cualquier otro sitio; no podrĂais sacarme ni aunque me pagarais por ello, sobre todo ahora que me he acostumbrado al globo y superado el miedo de no tocar tierra firme. Pero no es una buena polĂtica estar navegando por ahĂ de esta manera, con una persona que ha perdido un tornillo y que dice que va a dar la vuelta al mundo y luego ahogarnos a todos. Os digo que tenemos que hacer algo, y además antes de que despierte, o tal vez nunca más se nos presente otra oportunidad. ¡Venid!