Tom Sawyer en el extranjero
Tom Sawyer en el extranjero —Puéj, amo Tom, si tú supiera lo sampabollo que son loj artista, le hubiese llevao mucho tiempo ante de tomar a uno, o a todoj ello, pa repaldar lo que dise. Yo le voy a contá…, entonse lo comprobará por ti mimo. Una vé vi uno dellos por ahà pintando, en tierras del viejo Hank Wilson, y le fui a vé, estaba pintando aquella vieja vaca pinta, ésa a la que le faltaba un cuerno… ya sabej a cuál me refiero. Entonse le pregunté para qué la pintaba, y me dijo que, cuando la hubiese pintao, el cuadro valdrÃa sien dólare. Amo Tom, podrÃa tener una vaca por quinse dolare, y asà se lo dije. Bueno, vaya, no me creerá, pero tan sólo movió la cabesa, y continuó con su tarea. ¡Dió mÃo, amo Tom! ¡Es que ellos no saben ná!
Tom perdió los estribos; he notado que eso le sucede a la mayorÃa de las personas cuando se quedan sin argumentos. Nos mandó callar y nos dijo que no removiésemos más el barro que tenÃamos en la mollera, que nos estuviéramos quietos y dejásemos que endureciera, y que asÃ, tal vez, nos sentirÃamos mejor. Entonces vio un pueblo con su torre del reloj por allá abajo, cogió unos prismáticos y lo miró, luego miró su nabo de plata[6], volvió a mirar el reloj, luego otra vez el nabo, y dijo:
—Qué curioso… ese reloj adelanta cerca de una hora.