Tom Sawyer en el extranjero
Tom Sawyer en el extranjero —¡No quieren ir a Inglaterra…! ¡Muy bien, pues cambiaré el rumbo! ¡Quieren abandonarme! ¡Bueno, pues lo harán… ahora mismo!
Casi me muero al oÃrle decir aquello. Luego se quedó callado otra vez; durante tanto tiempo que casi no pude soportarlo, y me pareció que el relámpago no volverÃa nunca más. Pero por fin resplandeció el bendito rayo, y allà estaba él, a cuatro patas, gateando a menos de un metro y medio de nosotros. ¡Cielos! ¡Su mirada era terrible! Se lanzó contra Tom, exclamando:
—¡Tú, hombre al agua!
Pero todo volvió a oscurecerse, y yo no podÃa ver si lo habÃa cogido o no, y Tom tampoco emitÃa un solo sonido.
Entonces se sucedió otra terrible y larga espera, luego sobrevino otro relámpago, y vi a Tom cabeza abajo desaparecer fuera del bote. Se habÃa quedado sujeto a la escala de gato que colgaba en el aire desde la borda. El profesor soltó un grito y fue tras él, y todo volvió a quedar oscuro; entonces Jim se lamentó diciendo:
—¡Pobre amo Tom, se ha ido! —E intentó saltar sobre el profesor, pero ya no estaba allÃ.
Luego oÃmos un par de gritos pavorosos… y luego otro, no tan fuerte, y uno más apagado que apenas podÃa oÃrse, y Jim repitió:
—¡Pobre amo Tom!