Tom Sawyer en el extranjero
Tom Sawyer en el extranjero Entonces hubo un espantoso silencio, y a mà me pareció que se podrÃa contar hasta cuatrocientos mil antes de que hubiese un nuevo relámpago. Cuando sobrevino de nuevo, pude ver a Jim arrodillado, con los brazos apoyados en un armario, enterrando en ellos el rostro y llorando. Antes de que yo pudiera mirar por la borda, estaba oscuro de nuevo, y yo tenÃa una especie de alivio, pues preferÃa no ver nada. Pero cuando sobrevino un nuevo relámpago, pude observar que alguien se balanceaba al viento sobre la escala. ¡Era Tom!
—¡Sube! —le grité—. ¡Sube, Tom!
Su voz se oyó tan débilmente, el viento rugÃa tanto, que no pude entender lo que decÃa, pero creÃa que preguntaba si el profesor estaba aquà arriba. Yo le grité:
—¡No, está en el océano! ¡Sube! ¿Quieres que te ayudemos?
Por supuesto todo estaba oscuro.
—Huck, ¿a quién le estás gritando?
—Estoy gritándole a Tom.
—¡Oh, Huck! ¿Cómo puedej actuar asÃ, cuando sabe que el pobre amo Tom…?