Tom Sawyer en el extranjero
Tom Sawyer en el extranjero Entonces emitió un grito espantoso y echó hacia atrás la cabeza y los brazos, para gritar de nuevo; pues justo en ese momento hubo otro resplandor blanco, y él había levantado la cabeza a tiempo de ver a Tom blanco como la nieve, surgir por la barandilla, y mirarle directamente a los ojos. Creyó que era el fantasma de Tom, ¿sabéis?
Tom trepó a bordo, y en cuanto Jim se dio cuenta de que era realmente él, y no su fantasma, empezó a abrazarle y a besuquearle, y babearle por todos lados, y le llamó por toda una serie de nombres cariñosos, llevándole por allí como si estuviese completamente loco, ¡estaba tan contento! Entonces yo dije:
—¿Qué estabas esperando, Tom? ¿Por qué no subiste en seguida?
—No lo hice, Huck, porque me di cuenta de que alguien había caído después que yo, pero en la oscuridad no podía saber quién era. Podrías haber sido tú, podría haber sido Jim.
Tom Sawyer siempre procedía así…, siempre era sensato. No podía subir hasta que no supiera dónde estaba el profesor.