Tom Sawyer en el extranjero
Tom Sawyer en el extranjero Tierra
INTENTAMOS trazar algunos planes, pero no llegábamos a ningún acuerdo. Jim y yo queríamos dar la vuelta y volver a casa; Tom dijo que lo haríamos cuando amaneciera, para poder ver por dónde íbamos, pues podríamos estar ya tan lejos en nuestro camino a Inglaterra que tal vez nos convendría aterrizar allí y volver en barco, y así podríamos regresar con gloria a contar nuestras hazañas.
Cerca de media noche, la tormenta cesó y la luna salió a iluminar el océano, y entonces empezamos a sentirnos más reconfortados y adormilados; así que nos estiramos en nuestros sitios, nos echamos a dormir y no nos despertamos hasta que el sol brillaba alto en el cielo. El mar resplandecía como si estuviese lleno de diamantes, hacía buen tiempo, y muy pronto nuestras cosas estaban otra vez completamente secas.
Nos fuimos hasta la popa para ver si encontrábamos algo para desayunar, y lo primero que notamos fue una débil luz que ardía bajo una caperuza, cerca de una brújula. Tom estaba un poco inquieto y dijo:
—Sabéis de sobra lo que eso significa. Significa que alguien tiene que quedarse haciendo guardia y vigilando este aparato de la misma manera que se hace en los barcos, o de lo contrario el globo comenzará a dar vueltas, sin rumbo fijo y hacia cualquier sitio que el viento quiera que vaya.
