Tom Sawyer en el extranjero
Tom Sawyer en el extranjero —Bueno —dije yo—, ¿y qué es lo que ha estado haciendo desde que… humm…, desde que tuvimos el accidente?
—Dando vueltas —respondió él, un poco preocupado—. Dando vueltas a la deriva, sin ninguna duda. El globo está a merced del viento ahora, y lo lleva en dirección sudeste. No sabemos tampoco durante cuánto tiempo hemos estado asÃ.
De manera que le puso rumbo al este, y dijo que lo mantendrÃa asà mientras terminábamos de desayunar. El profesor habÃa almacenado todo lo que uno pudiese desear; no podrÃa haberlo hecho mejor. No habÃa leche para el café, pero habÃa agua y cualquier cosa que uno quisiese, una cocina de carbón y sus accesorios, pipas, cigarros y cerillas; vino y licores, que no acostumbrábamos tomar; libros, mapas y cartas geográficas, un acordeón, pieles y mantas, y un sinfÃn de tonterÃas, como abalorios de cristal y joyerÃa de bronce, lo cual era un indicio seguro, según decÃa Tom, de que el profesor tenÃa la idea de visitar a los salvajes. HabÃa también dinero. SÃ, el profesor estaba bien equipado.