Tom Sawyer en el extranjero
Tom Sawyer en el extranjero Después del desayuno, Tom nos enseñó el modo de hacer la guardia, y nos dividió en turnos de cuatro horas, uno cada vez, y cuando terminó su guardia, yo tomé su lugar; entonces él sacó las plumas y los papeles del profesor y escribió una carta a casa para su tía Polly, contándole todo lo que nos había sucedido y fechándola «en el firmamento, camino de Inglaterra». Entonces la dobló y envolvió con ella una oblea roja, luego escribió la dirección, y arriba puso con grandes letras: «De Tom Sawyer, el Eronauta», diciendo que aquello haría sudar al viejo Nat Parsons, el jefe de correos, cuando la recibiera. Yo le dije:
—Tom Sawyer, esto no es el firmamento, es un globo.
—Bueno, vamos a ver, sabelotodo, ¿quién ha dicho que fuera el firmamento?
—De todas maneras, ya lo has escrito en la carta.
—Y con eso ¿qué? Eso no quiere decir que el globo sea el firmamento.
—¡Oh, yo creía que sí! Bueno, entonces… ¿qué es un firmamento?
Por un instante, me di cuenta de que se había quedado atascado. Rastrilló y rascó su mente, pero no pudo encontrar nada, así que tuvo que decir: