Un yanqui en la corte del rey Arturo
Un yanqui en la corte del rey Arturo -Gentil señor, ¿queréis justar conmigo? -preguntó el individuo.
-¿Que si quiero qué?
-Batiros en singular batalla por unas tierras, una dama, o...
-¿De qué me hablas? -dije-. Vuelve a tu circo o te denuncio.
Y entonces al hombre no se le ocurre nada mejor que retroceder unos doscientos o trescientos pasos y arremeter contra mí a toda velocidad de su caballo, con el barrilete para clavos inclinado casi a la altura de la nuca de su caballo, y su larga lanza apuntada hacia adelante. Me di cuenta de que la cosa iba en serio, de modo que cuando llegó ya estaba yo en lo alto del árbol.