Un yanqui en la corte del rey Arturo
Un yanqui en la corte del rey Arturo Nuestra campaña en el valle de la Santidad había sido muy efectiva y yo me sentía satisfecho y listo para ponerme de nuevo en camino, pero se me presentó un inconveniente. Cogí un catarro muy fuerte, que reavivó una vieja y latente afección reumática. Por supuesto que el reumatismo descubrió el punto más débil de mi organismo y se instaló allí. Se trataba del sitio donde el abad me había abrazado cuando quiso expresarme su gratitud ypor poco me tritura.
Cuando finalmente logré sobreponerme, era una sombra de mí mismo. Sin embargo, todos me prodigaban tantos cuidados y gentilezas que pronto comenzaron a renacer mis ánimos, demostrando una vez más que la atención es la mejor medicina para ayudar a un convaleciente a recobrar la salud ylas fuerzas. Por tanto, mi mejoría fue rápida.