Un yanqui en la corte del rey Arturo
Un yanqui en la corte del rey Arturo Ah, los había dejado perplejos; su arremetida verbal había sido devastadora. Continuó con su historia y relató cómo sir Lanzarote, mientras buscaba aventuras, hacía muy poco tiempo, había matado a siete gigantes de un solo mandoble, liberando a continuación a ciento cuarenta y dos doncellas, y había seguido su camino, buscando más aventuras, y le había encontrado a él sir Kay, en desesperada batalla contra nueve caballeros de otras tierras, y de cómo inmediatamente había tomado la batalla entera en sus propias manos y había vencido a sus nueve oponentes, y cómo aquella noche sir Lanzarote se había levantado silenciosamente y se había vestido con la armadura de sir Kay y se había llevado su caballo, encaminándose a tierras distantes y cómo había derrotado a diecinueve caballeros en una encarnizada batalla, y a treinta y cuatro en otra, y a todos ellos incluidos los primeros nueve, los había hecho jurar que antes del día de Pentecostés se dirigirían a la corte del rey Arturo y se postrarían ante la reina Ginebra como cautivos de sir Kay el Senescal y despojos de sus proezas caballerescas y, por el momento, habían llegado esos seis hombres, y los demás se presentarían en cuanto se hubiesen curado de sus tremendas heridas.