Un yanqui en la corte del rey Arturo
Un yanqui en la corte del rey Arturo -Mi historia no es diferente de la vuestra; también la habréis sufrido, pues ciertamente nadie de nuestra condición se libra de ella en Inglaterra. Es el mismo y viejo cuento de siempre. Mi marido yyo luchamos, nos esforzamos y triunfamos, entendiendo por triunfo que fuimos capaces de sobrevivir, pues no se puede pedir más. Ninguno de los problemas que habíamos tenido que enfrentar consiguió hundirnos, pero este año nos trajo todas las desventuras; nos cayeron todas encima al mismo tiempo, por así decirlo, y nos aplastaron. Veréis, hace unos años el señor del feudo mandó plantar ciertos árboles frutales en nuestras tierras, y en la mejor parte además, una injusticia atroz, una vergüenza...
-¡Pero estaba en su derecho! -prorrumpió el rey.