Un yanqui en la corte del rey Arturo
Un yanqui en la corte del rey Arturo Por un instante la imagen del hombre ahorcado aparecía ante mí nítida, deslumbrante, y al instante siguiente de nuevo desaparecía en las tinieblas. Le dije al rey que debíamos cortar la soga, pero al punto se opuso.
-Si él mismo se colgó es porque estaba deseoso de ceder sus bienes a su señor, así que dejémosle como está. Si fueron otros los que le colgaron seguramente tendrían derecho a hacerlo. Que siga colgado entonces.
-Pero...
-No me pongáis peros; dejadlo como está. Y hay otra razón. Echad un vistazo a vuestro alrededor cuando haya otro relámpago.
¡Otros dos ahorcados muy cerca de donde estábamos!
-No hace un tiempo muy apropiado para mostrarse inútilmente cortés con los difuntos. Demasiado tarde para que os lo agradezcan. Venid; no es conveniente que perdamos aquí más tiempo.