Un yanqui en la corte del rey Arturo
Un yanqui en la corte del rey Arturo Las cosas seguían su marcha, y casi todas las semanas teníamos un torneo. De vez en cuando los muchachos me pedían que participara -quiero decir, sir Lanzarote y los otros-, pero yo les decía que ya llegaría el momento, que no había prisa, y que estaba ocupadísimo engrasando, reparando y poniendo en funcionamiento la pesada maquinaria del gobierno.