Un yanqui en la corte del rey Arturo
Un yanqui en la corte del rey Arturo Tuvimos un torneo que se prolongó una semana completa y en el cual participaron alrededor de quinientos caballeros. Tardaron varias semanas en reunirse, pues venían desde muy lejos, algunos desde los últimos confines del reino, o incluso desde el otro lado del océano. Muchos venían con sus damas, y todos traían escuderos y legiones de sirvientes. El conjunto resultaba de lo más brillante y abigarrado en lo que concierne a las vestimentas, y muy característico del sitio y de la época en lo tocante al entusiasmo animal, las inocentes procacidades del lenguaje y la alegre indiferencia por la moral. Peleaban o asistían a las peleas de los demás todo el día y todos los días, y cantaban, apostaban, bailaban y organizaban grandes juergas todas las noches yhasta bien entrada la noche. Se lo pasaban en grande. Lo nunca visto. Los ramilletes de hermosas damas, deslumbrantes en su bárbaro esplendor, veían cómo un caballero caía de su caballo atravesado por un asta de lanza tan gruesa como un tobillo, sangrando a borbotones, y en lugar de desmayarse aplaudían entusiasmadas y se empujaban unas a otras para tener mejor vista. Sólo de vez en cuando una de ellas se precipitaba sobre su pañuelo y se mostraba ostentosamente desconsolada, y entonces podías apostar doble contra sencillo que había por medio un escándalo amoroso y que la dama temía que el público se hubiese enterado.