Abel Sánchez
Abel Sánchez Fue luego a coger la Biblia y la abrió por donde dice: «Y Jehová dijo a CaÃn: ¿dónde está Abel tu hermano?». Cerró lentamente el libro, murmurando: «¿Y dónde estoy yo?». Oyó entonces ruido fuera y se apresuró a abrir la puerta. «¡Papá, papaÃto!», exclamó su hija al entrar. Aquella voz fresca pareció volverle a la luz. Besó a la muchacha y rozándole el oÃdo con la boca le dijo bajo, muy bajito, para que no le oyera nadie: «¡Reza por tu padre, hija mÃa!».
—¡Padre! ¡Padre! —gimió la muchacha, echándole los brazos al cuello.
Ocultó la cabeza en el hombro de la hija y rompió a llorar.
—¿Qué te pasa, papá, estás enfermo?
—SÃ, estoy enfermo. Pero no quieras saber más.