Abel Sánchez
Abel Sánchez —A ver, a ver cómo va eso —dijo Helena levantándose para ir a ver el retrato.
—¿Qué te parece?
—Yo no entiendo, y además no soy quien mejor puede saber si se me parece o no.
—¿Qué? ¿No tienes espejo? ¿No te has mirado a él?
—SÃ, pero…
—¿Pero qué…?
—Qué sé yo…
—¿No te encuentras bastante guapa en este espejo?
—No seas adulón.
—Bien, se lo preguntaremos a JoaquÃn.
—No me hables de él, por favor. ¡Qué pelma!
—Pues de él he de hablarte.
—Entonces me marcho…
—No, y oye. Está muy mal lo que estás haciendo con ese chico.
—¡Ah! ¿Pero ahora vienes a abogar por él? ¿Es esto del retrato un achaque?
—Mira, Helena, no está bien que estés asÃ, jugando con tu primo. Él es algo, vamos, algo…
—¡SÃ, insoportable!