Del sentimiento trágico de la vida
Del sentimiento trágico de la vida Al cristianismo, a la locura de la cruz, a la fe irracional en que el Cristo habÃa resucitado para resucitarnos, le salvó la cultura helénica racionalista, y a esta el cristianismo. Sin este, sin el cristianismo, habrÃa sido imposible el Renacimiento; sin el Evangelio, sin san Pablo, los pueblos que habÃan atravesado la Edad Media no habrÃan comprendido ni a Platón ni a Aristóteles. Una tradición puramente religiosa. Suele discutirse si la Reforma nació como dije, del Renacimiento, o en protesta a este, y cabe decir que las dos cosas, porque el hijo nace siempre en protesta contra el padre. DÃcese también que fueron los clásicos griegos redivivos los que volvieron a hombres como Erasmo, a san Pablo y al cristianismo primitivo, el más irracional; pero cabe retrucar diciendo que fue san Pablo, que fue la irracionalidad cristiana que sustentaba su teologÃa católica, lo que les volvió a los clásicos. «El cristianismo es lo que ha llegado a ser —se dice— solo por su alianza con la Antigüedad, mientras entre los coptos y etÃopes no es sino bufonada. El islam se desenvolvió bajo el influjo de la cultura persa y griega, y bajo el de los turcos se ha convertido en destructora incultura»[16].