Del sentimiento trágico de la vida
Del sentimiento trágico de la vida Salimos de la Edad Media y de su fe tan ardiente como en el fondo desesperada y no sin Ãntimas y hondas incertidumbres, y entramos en la edad del racionalismo, no tampoco sin sus incertidumbres. La fe en la razón está expuesta a la misma insostenibilidad racional que toda otra fe. Y cabe decir con Roberto Browning, que «todo lo que hemos ganado con nuestra incredulidad es una vida de duda diversificada por la fe, en vez de una fe diversificada por la duda».
All we have gained then by our unbelief
Is a life of doubt diversified by faith,
For once of faith diversified by doubt.
(Bishop Blougram’s Apology.)
Y es que, como digo, si la fe, la vida, no se puede sostener sino sobre razón que la haga transmisible —y ante todo transmisible de mà a mà mismo, es decir, refleja y consciente—, la razón a su vez no puede sostenerse sino sobre fe, sobre vida, siquiera fe en la razón, fe en que esta sirve para algo más que para conocer, sirve para vivir. Y, sin embargo, ni la fe es transmisible o racional, ni la razón es vital.