La TÃa Tula
La TÃa Tula —Aquà todos sois hermanos, todos sois hijos de un mismo padre y de una misma madre, que soy yo.
—¿Pues no dices, mamaÃta, que hemos tenido otra madre?
—La tuvÃsteis, pero ahora la madre soy yo; ya lo sabéis. ¡Y que no se vuelva a hablar de eso!
Mas no lograba evitar el que se transparentara que sentÃa preferencias. Y eran por el mayor, el primogénito, RamirÃn, al que engendró su padre cuando aún tuviera reciente en el corazón el cardenal del golpe que le produjo el haber tenido que escoger entre las dos hermanas, o mejor el haber tenido que aceptar de mandato de Gertrudis a Rosa, y por la pequeñuela, por Manolita, pálido y frágil botoncito de rosa que hacÃa temer lo hiciese ajarse un frÃo o un ardor tempranos.