La TÃa Tula
La TÃa Tula —¿Cómo que me estorba el hijo…? No lo comprendo…
—¿No lo comprendes? ¡Pues yo sÃ!
—Como no te expliques…
—¿Que me explique? ¿Te acuerdas de lo de aquel bárbaro de Pascualón, el guarda de tu cortijo de Majadalaprieta?
—¿Qué? ¿Aquello que comentamos de la insensibilidad con que recibió la muerte de su hijo…?
—SÃ.
—¿Y qué tiene que ver esto con aquello? ¡Por Dios, Tula…!
—Que a mà aquello me llegó al fondo del alma, me hirió profundamente y quise averiguar la raÃz del mal…
—Tu manÃa de siempre…
—SÃ, ya me decÃa el pobre tÃo que yo era como Eva, empeñada en conocer la ciencia del bien y del mal.
—¿Y averiguaste…?
—Que a aquel… hombre…
—¿Ibas a decir…?
—Que a aquel hombre, digo, le estorbaba el niño para más cómodamente disponer de su mujer. ¿Lo entiendes?
—¡Qué barbaridad!