La TÃa Tula
La TÃa Tula El niño acudió al reclamo. Y cogiéndole su tÃa le dijo: «¡Vamos a jugar al escondite, rico!».
—Pero Tula…
—Te he dicho —y para decirle esto se le acercó, teniendo cogido de la mano al niño, y se lo dijo al oÃdo que no me llames Tula, y menos delante de los niños. Ellos sÃ, pero tú no. Y ten respeto a los pequeños.
—¿En qué les falto al respeto?
—En dejar asà al descubierto delante de ellos tus instintos…
—Pero si no comprenden…
—Los niños lo comprenden todo; más que nosotros. Y no olvidan nada. Y si ahora no lo comprenden, lo comprenderán mañana. Cada cosa de estas que ve u oye un niño es una semilla en su alma, que luego echa tallo y da fruto. ¡Y basta!