Niebla
Niebla —Que me distraigan. ¡Me irrito contra mà mismo!
—Es la comedia, Augusto, es la comedia que representamos ante nosotros mismos, en lo que se llama el foro interno, en el tablado de la conciencia, haciendo a la vez de cómicos y de espectadores. Y en la escena del dolor representamos el dolor y nos parece un desentono el que de repente nos entre ganas de reÃr entonces. Y es cuando más ganas nos da de ello. ¡Comedia, comedia el dolor!
—¿Y si la comedia del dolor le lleva a uno a suicidarse?
—¡Comedia de suicidio!
—¡Es que se muere de veras!
—¡Comedia también!
—Pues ¿qué es lo real, lo verdadero, lo sentido?
—Y ¿quién te ha dicho que la comedia no es real y verdadera y sentida?
—¿Entonces?
—Que todo es uno y lo mismo; que hay que confundir, Augusto, hay que confundir. Y el que no confunde se confunde.
—Y el que confunde también.
—Acaso.
—¿Entonces?