Paz en la guerra
Paz en la guerra Era día festivo, y supo lo que es donde tienen todos que trabajar. Desde muy temprano habían empezado a recorrer la carretera las mujeres con sus mantillas, y entre ellas, de prisa y corriendo, la tía Ramona, que iba a orar por su breve marido. Dirigióse Ignacio desde el monte a la parroquia, núcleo de la anteiglesia y principio de su unidad, donde, acudiendo de sus diseminadas caserías, desparramadas por el valle y las montañas, se reunían los domingos y fiestas todos los que en ella fueron bautizados, para honrar a sus padres, que dormían juntos bajo el suelo de la iglesia.