Paz en la guerra

Paz en la guerra

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

—¡Pobrecilla! —murmuró Rafaela.

La autoridad fijó, en efecto, la tasa máxima, y los géneros empezaron a venderse a hurtadillas más caros que antes de la tasa, haciendo pagar el riesgo de la multa.

—Ya lo decía yo, si es matemático esto..., ¡la oferta y la demanda, no hay más! —murmuraba don Juan con sonrisa de complacencia.

Preocupábase del precio de las cosas, por creerse obligado a ello en razón de sus aficiones. Los precios de los artículos vendidos al detalle habían aumentado mucho más que los de venta al por mayor, y habíanse multiplicado los revendedores y los regateros. Familias de escasos recursos que tuvieran gallinas, las conservaban con cuidado para vender caros los huevos. Reducido el pueblo a sus recursos propios, y paralizados los trabajos, surgia espontáneamente un proceso de reparto de las riquezas, en que los pobres explotaban con su abstinencia las acrecidas necesidades de los ricos. Engordaban a la vez los usureros, a cuyas madrigueras iban a parar alhajas largo tiempo defendidas, viejos recuerdos de familia.

Así continuaba lenta, como una fiebre sin delirio, la consunción de la villa.

—Esto es ignominioso —gritaba don Epifanio, perdiendo paciencia—, que asalten como el 36, que vengan a las trincheras, cuerpo a cuerpo... Esto es sucumbir sin gloria...


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker