Paz en la guerra
Paz en la guerra Vigoroso soplo de esperanza animó a los carlistas; había muerto el mayor prestigio militar del enemigo, no bien gustada la gloria de la liberación de Bilbao. A los dos meses escasos de la retirada de Somorrostro habíanse rehecho para lograr la victoria. ¡Que vieran, que vieran ahora los liberales lo que son los ejércitos mantenidos por la fe! ¿Hay mayor prueba de vitalidad que la de rehacerse un ejército destrozado? Lo de marchar unido y compacto siempre, como los grandes ríos, es cosa de las llanuras; ellos eran el ejército de los voluntarios de la montaña, el torrente que se pliega a las escabrosidades todas, carcomiéndolas poco a poco.
Juan José se veía ya en Bilbao, ardiendo en impaciencia porque no se ponían desde luego en marcha, a salirse de una vez con la suya.