Diálogo de las cosas acaecidas en Roma
Diálogo de las cosas acaecidas en Roma
ARCEDIANO:
Veamos: y el Emperador, ¿por qué no hacía ver la justicia del Duque de Milán? Y si no había errado, ¿no había razón que le restituyese su Estado?
LACTANCIO:
Sí, por cierto. Pero, mirad, señor: el Emperador puso en el Estado de Milán al duque Francisco Esforcia, pudiéndolo tomar para sí, pues tiene a él mucho más derecho que el mismo Duque, y solo por la paz y sosiego de Italia y de toda la cristiandad lo quiso dar a un hombre de quien nunca servicio había recibido. Y después su Majestad fue informado por sus capitanes que el Duque había entendido y sido parte en la liga que el Papa y los otros potentados de Italia hicieron contra él, y pues en ello había cometido crimen laesae maiestatis, era razón que, como rebelde y desagradecido, fuese privado de su Estado.
ARCEDIANO:
¿Cómo? ¿Queréis privar un hombre sin ser oído?
LACTANCIO: