Genio y figura
Genio y figura La Sra. de Figueredo tendrÃa entonces de veinticinco a treinta años: era una de las mujeres más hermosas, elegantes y amables que he conocido. Su marido, ya muy viejo, era quizá el más rico capitalista de todo el Brasil. Prendado de su mujer, gustaba de que luciese, y lejos de escatimar, prodigaba el dinero que dicho fin requerÃa.
Su vivienda era un hotel espacioso, amueblado con primor y con lujo, en el centro de un bello jardÃn, bastante dilatado para que por su extensión casi pudiera llamarse parque.