Genio y figura
Genio y figura —La carnerada —contestó Madame Duval—, es un raro arte de esgrima que los negros aprenden y ejercen. Como tienen la cabeza más dura que hierro, hacen de ella un arma y llegan a dar topetadas feroces y a veces mortales. A menudo, ni la ley puede castigarlos por este crimen, porque una fiebre o un delirio, que también se llama carnerada, se apodera de ellos, les quita la responsabilidad y el juicio y los impulsa a correr frenéticos por las calles y a chocar con el primero que más a propósito se les antoja, dándole a veces tan tremendo golpe en el pecho, que le causa la muerte. Ni mi señora ni yo podemos saber de fijo que Octaviano quiera emplear en usted la carnerada; pero todo es posible, y tenga usted entendido que Octaviano no es solamente audaz, sino también precavido y astuto, por lo cual, si se propone topar contra usted, no le bastarÃa fiar en su destreza, aunque es mucho lo que en ella fÃa, y de seguro que habrá juramentado a varios de sus amigos y discÃpulos en el arte, para que si él malogra la empresa, ellos la terminen.
Al oÃr esta relación, Pedro Lobo no pudo aguantar más, montó en cólera y dijo a la dueña:
—Ea, basta ya, doña Duval o doña Marisápalos, y no pretenda burlarse de mà e intimidarme con mentiras o con ridiculeces. Pronto, largo de aquÃ, si no quiere usted que me olvide de que es mujer y… vieja.