Genio y figura
Genio y figura —Muy lejos está de creerlo, pero tal vez haya quien, sin esperar ni recibir salarios, ponga a usted asechanzas y atente contra su vida.
—¿Y quién puede ser ese guapo?
—Pues bien, señor Pedro Lobo, voy a decÃrselo a usted para su gobierno. No digo que sea, pero puede ser el negro Octaviano. Acusarle serÃa inútil y hasta peligroso porque se pondrÃa cierto lance en conocimiento de la justicia y porque no hay prueba alguna contra Octaviano. Yo sólo sé que él es rencoroso y fuerte, que sabe disimular sus propósitos y que amaba en extremo a su niño, como él llamaba al señorito Arturo. El brÃo del tal negro es para aterrar a cualquiera. Todos los otros negros le reconocen como el más diestro y pujante en la carnerada.
—¿Y qué diantre de carnerada es esa? —preguntó Pedro Lobo riendo, aunque preocupado y un tanto cuanto con la risa del conejo.