Genio y figura
Genio y figura Pero pongamos a un lado estas sabias disquisiciones y contentémonos con declarar que, allá por el tiempo en que ocurrÃa lo que voy contando, era punto menos que imposible proveerse en el Brasil de leche de vacas y butiro fresco para tomar el té, por donde, cuando un egregio personaje querÃa tomarle en compañÃa de alguna dama muy querida, enviaba él de antemano a la casa de ella la leche de vacas y la manteca.
Supuesto lo que antecede, murmuraban unos y celebraban otros que, avergonzada Rafaela de no tener en su casa ni leche de vacas ni butiro fresco, habÃa inducido a D. JoaquÃn a fundar una buena casa de vacas en la chácara de Petrópolis, donde habÃa ricos y abundantes pastos: un capim exquisito. D. JoaquÃn hizo venir, de Inglaterra, de Holanda y de Suiza, vacas de leche de las mejores castas, y pronto tuvo butiro fresco en abundancia y crema deliciosa.