Genio y figura
Genio y figura —Confesemos —decÃa— que los españoles fueron unos heroicos desalmados, lo peor de cada casa, y que, cuando el descubrimiento y la conquista, hicieron infinidad de barbaridades; pero confesemos también que los indios en su mayor parte estaban empecatados y entregados a todos los diablos. Su ignorancia era tal que no sabÃan escribir ni leer, ni alumbrarse con un candil durante la noche, ni valerse de más bestias de carga que de ellos mismos, ni criar animales domésticos, ni ser pastores siquiera. En cambio se sacrificaban a millares a sus Ãdolos y estaban corroÃdos por la gangrena de los vicios más nefandos, y sobre todo por la afición de comerse unos a otros. Los españoles vinieron a remediar todo esto, y aunque trajeron inquisición, intolerancia religiosa, cruel codicia, malos tratamientos y trabajos forzados para los indios que se les encomendaban, todavÃa puede asegurarse que trajeron más bienes que males; animales de carga para que el indio no lo fuese, animales sabrosos para que el indio se los comiese en vez de comerse a otro indio, y otras muchÃsimas cosas, que serÃa prolijo enumerar, asà para bienestar del cuerpo como para solaz y consuelo del alma. Y en cuanto a la ruina de Europa que mi amigo Lobo presiente, yo no la veo tan cercana. Por allá son listos y ya irán pasteleando y allanando dificultades, hasta que todos los hombres, a fuerza de máquinas, ingeniaturas y otras invenciones sutiles, coman mejor, vivan más cómodamente y luzcan trapitos de cristianar de diario. Esto no obsta para que progresemos también por aquÃ, sin que nuestra prosperidad nazca de la ruina del mundo viejo, sino que, al contrario, por allá y por acá prosperemos en competencia y nos amemos como hermanos. Asà pues, hija mÃa, tú y el Sr. D. Pedro Lobo debéis empezar por dar el ejemplo, y tú como representante de Europa y singularmente de España, y él como si fuera el propio genio de América, lejos de pelearos y de maltrataros con insultantes recriminaciones, debéis formar estrecha alianza fraternal y ser clarÃsimo espejo de amistad y de concordia.