Genio y figura
Genio y figura No hay que asustarse ni considerar monstruosa la suma, porque los reis del Brasil son fracos, y cada uno vale la mitad de un rei de Portugal o rei gordo. Arturo, por lo tanto, no gastó una enormidad; pero, como cada conto de reis fracos equivale sobre poco más o menos a 2500 francos, siempre resultó que su gasto, a pesar de las grandes riquezas del Sr. Gregorio Machado, había sido excesivo, elevándose a un millón de francos en moneda francesa.
El padre se hartó de enviar dinero, sitió por hambre a su hijo, y este tuvo que volver a los patrios lares harto desconsolado y mohíno, pero convertido en el caballerete más elegante que había pisado el suelo del Brasil desde los tiempos de Pedro Cabral y de Diego Correa, apellidado Carumurú y fundador de Bahía.
Acostumbrado Arturito a las exquisiteces, primores y alambicadas quintas esencias de las mujeres de París, volvió muy desdeñoso, encontrando a sus compatriotas feas, zafias y mal vestidas. En ninguna de ellas descubría un átomo de chic. La misma princesa de los Tupinambas, la divina Paraguassú, heroína de la epopeya nacional, si hubiera resucitado y se le hubiera presentado, le hubiera parecido un adefesio.