El arte y la revolucion
El arte y la revolucion a) El punto de partida de la obra de arte revolucionaria deben constituirlo las posiciones estratégicas y tácticas que, en el decurso de la lucha de clases, tome según los trances y virajes que impongan las circunstancias de cada momento, la clase proletaria mundial. O en otros términos: la obra de arte ha de situarse siempre en la más reciente peripecia de la lucha y debe partir de las necesidades e intereses del dÃa de esta lucha. De aquà que el artista o escritor debe seguir Ãntimamente y de cerca las directivas y consignas del Partido Comunista y estar al tanto, hora por hora, de los acontecimientos.
b) La forma del arte revolucionario debe ser lo más directa, simple y descarnada posible. Un realismo implacable. Elaboración mÃnima. La emoción ha de buscarse por el camino más corto y a quemaropa. Arte de primer plano. Fobia a la media tinta y al matiz. Todo crudo, —ángulos y no curvas, pero pesado, bárbaro, brutal, como en las trincheras.