Novelas y cuentos completos
Novelas y cuentos completos Esta vez Balta pareció no sobresaltarse; mejor dicho, pareció sobresaltarse demasiado, mucho, en exceso. En aquel instante insólito, no creyó haber visto a ningún extraño a su espalda, a sus flancos, como en anteriores ocasiones. Era su propia imagen la que él veÃa ahora, su imagen y no otra. Pero tuvo la sensación inexplicable y absurda de que el diseño de su persona en el cristal operó en ese brevÃsimo tiempo una serie de vibraciones y movimientos faciales, planos, sombras, caÃdas de luz, afluencias de ánimo, lÃneas, avatares térmicos, armonÃas imprecisas, corrientes internas y sanguÃneas y juegos de conciencia tales, que no se habÃan dado en su ser original. ¡Desviación monstruosa, increÃble, fenomenal! Desdoblamiento o duplicación extraordinaria y fantástica, morbosa acaso, de la sensibilidad salvaje, plena de prÃstinos poros receptivos de aquel cholo, en quien, aquel dÃa bárbaro de altura y de revelación, la lÃnea horizontal que iba desde el punto de intersección de sus dos cejas, desde el vértice del ángulo que forman ambos ojos en la visión, hasta el eje de lo invisible y desconocido, se rajó de largo a largo, y una de esas mitades separándose fue de la otra, por una fuerza enigmática pero real, hasta erguirse perpendicularmente a la anterior, echarse atrás, como si alcanzase la más alta soberanÃa y adquiriese voz de mando, caer por último a sus espaldas, empalmarse a la horizontalidad de la otra mitad, y formar con ella, como un radio con otro, un nuevo diámetro de humana sabidurÃa, sobre el eterno misterio del tiempo y del espacio…