Novelas y cuentos completos
Novelas y cuentos completos La ciudad engalanose de fiesta. Humeaban los hogares, donde se alistaban provisiones de comida, chicha y coca para el pueblo. Mujeres en pollerón, desnudos los brazos, chorreando agua de las trenzas, descalzas o con ligeros llanques de cabuya, entraban y salÃan de las casas, portando al hombro o a dos manos botijas de chicha de jora. O portaban enormes ollas, colmadas de patasca caliente, tazones sin asa, de gran boca, de los que rebosaba el mote de maÃz para los niños; rosadas cumbas entisadas de rastrojo de Puno, llenas de masato; torres de mates y potos de calabaza, de mayor a menor tatuados con punzones caldeados, amarillo pálido, tabaco, molle, azafrán, lúcuma madura, naranja del norte, arcilla de Nazca. Se habÃa dado muerte a centenares de llamas, para carne del festÃn y en los corredores y patios pendÃan de los cordeles tasajos enteros y charqui, salados y penetrados de pimienta y ajÃ. Se molÃa en los batanes el rocoto de los templos, la quinua y el olluco. Detrás de las casas, las tahonas crepitaban abrasadas, cociendo budines de papa, tortas de camote y bollos de picadillo, cuyo olor, denso y poroso, impregnaba el aire de una molicie enervante.