Novelas y cuentos completos
Novelas y cuentos completos Al ingresar a los recintos del Inca, el artista mostraba el rostro enardecido, las pupilas encendidas. Avanzaba al azar a lo largo de las galerÃas. La imagen del adivino iba en su pensamiento, revestida de un halo deslumbrante, que le fascinaba enteramente. SaldrÃa cierto cuanto habÃa presagiado. PodrÃa sobrevenir el dÃa… Runto Caska se dio cuenta de que todos los agüeros del collahuata eran nefastos. Viracocha preparaba horribles castigos. La cólera sagrada sobrepasarÃa a cuantas registraban los anales. Por su imaginación desfilaban las visiones de sangre, las devastaciones, los templos y palacios reducidos a polvo, los sembrÃos talados, los andenes derrumbados, secos los estanques y los rÃos, las vidas difuntas. Runto Caska empujó una ligera puerta de mimbre, guarnecida de hilados de metal. Cruzó con aire resuelto una cámara, donde sostenÃan animada conversación tres amautas y desapareció por la puerta del fondo.
Túpac Yupanqui sonrió, tendiéndole la mano, que Runto Caska se prosternó a besar. Entonces, como pocas veces, sintió el Inca la noble influencia del espÃritu del artista, al que amaba por sobre los demás grandes del Tahuantinsuyo.
—¡Noble Runto Caska! Eres un tesoro del Sol. ¿Qué te trae? ¿Qué puedo yo darte? Habla, inteligente amigo.