Novelas y cuentos completos
Novelas y cuentos completos Era el santo del alcalde de Colca y los Marino fueron invitados, entre otros personajes, a comer con el alcalde. Era la primera vez que se veían solicitados para alternar con la buena sociedad de Colca. La invitación les cayó tan de lo alto y en forma tan inesperada, que los Marino, en el primer momento, reían en un éxtasis medio animal y dramático, a la vez. Porque era el caso que ni uno ni otro tenía el valor de hacer frente a tamaña empresa. Ni José ni Mateo querían ir al banquete, de vergüenza de sentirse en medio de aristócratas. Sus pulmones proletarios no soportarían un aire semejante. Y tuvieron, a causa de esto, una disputa. José le decía a Mateo que fuese él a la fiesta, y viceversa. Lo decidieron por medio de la suerte en un centavo: cruz o cara. Mateo fue a la comida del alcalde. Se puso su vestido de casimir, su sombrero de paño, camisa con cuello y puños de celuloide, corbata y zapatos nuevos de charol. Mateo se sintió elegante y aun estuvo a punto de sentirse ya burgués, de no empezar a ajustarle y dolerle mucho los zapatos. Primera vez que se los ponía y no tenía otro par digno de aquella noche. Mateo dijo entonces, sentándose y con una terrible mueca de dolor:
—Yo no voy. Me duelen mucho. No puedo casi dar paso… José le rogó: