Novelas y cuentos completos
Novelas y cuentos completos Estrechó la mano de la alcaldesa y fue a tomar asiento, con paso firme, desenvuelto y casi flexible. El puente de la historia, el arco entre clase y clase, habÃa sido salvado. La mujer del alcalde le decÃa, dÃas después, a su marido:
—¡Pero resulta que Marino es un encanto! Hay que invitarle siempre.
En Colca no tenÃan los Marino más familia que Cucho, hijo de Mateo y de una chichera que huyó a la costa con otro amante.
Mateo vivÃa ahora en una gran casa, que comunicaba con el bazar, ambos —casa y establecimiento— de propiedad de la firma «Marino Hermanos». AllÃ, en una de las habitaciones de esa casa, estaban ahora conferenciando acerca de sus negocios y proyectos.
—¿Y cómo dejas los asuntos en Quivilca? —preguntó más tarde Mateo a su hermano.
—AsÃ, asÃ… Los gringos son terribles. MÃster Taik, sobre todo, no se casa ni con su abuela. ¡Qué hombre! Me tiene hasta las orejas.
—Pero, hermano, hay que saber agarrarlo…