Novelas y cuentos completos

Novelas y cuentos completos

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

Cancio empezó a despertar mi simpatía. Era inteligente y noble. Nunca buscó camorra a nadie, Cancio me era simpático y ahora se avivaba esa simpatía. Leonidas también estaba ahora de su parte. Leonidas estaba colorado y se movía nerviosamente, ajustando sus movimientos a los trances de la lucha. Cuando Cancio iba a caer por tierra, a una puñada del héroe contrario, Leonidas, sin poder contenerse, alargó la mano canija y dio un buen pellizcón a Juncos. Yo le dije:

—Déjalo. No te metas.

—¡Y por qué le pega a Cancio! —me respondió, poniéndose aun más colorado. Bajó luego los ojos como avergonzado.

La lucha se encendió en forma huracanada. A un puntapié trazado por Juncos, a la sombra de un zurdazo simulado, respondieron los dos puños de Cancio, majando rectamente al pecho, a las clavículas, al cuello, a los hombros de su enemigo, en una lluvia de golpes contundentes. Juncos vaciló, defendiéndose con escaramuzas inútiles. Corrió sangre. De una pierna de Cancio manaba un hilo lento y rojo. La tropa lanzó murmullos de triunfo y de lástima.

—¡Bravo! ¡Bravo, Juncos!

—¡Bravo! ¡Bravo! ¡Bravo, Cancio!

—¡Uyuyuy! ¡Ya va a llorar! ¡Ya va a llorar!

—¡Déjenlo! ¡Déjenlo!

Volaron palmas. Crujió un despecho en alto.


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker