Novelas y cuentos completos
Novelas y cuentos completos Después dijo:
—Me marcho —Y corriendo, saltó el dintel de la taberna y desapareció rápidamente.
—¡Pobre! —exclamaron todos—. Está completamente loco.
Urquizo, en verdad, estaba desequilibrado. No cabÃa duda. Asà lo confirmaba el curso posterior de su conducta. Aquel hombre continuó viendo las cosas al revés, trastrocándolo todo, a través de los cinco cristales ahumados de sus sentidos enfermos. Las buenas gentes de Cayna, pueblo de su residencia, hicieron de él, como es natural, blanco de cruel curiosidad y cotidiana distracción de grandes y pequeños.
Años más tarde, Urquizo, por falta de cura oportuna, agravóse en forma mortal en su demencia, y llegó al más truculento y edificante diorama del hombre que tiene el triángulo de dos ángulos, que se muerde el codo, que rÃe ante el dolor, y llora ante el placer: Urquizo llegó a errar allende las comisuras eternas, a donde corren a agruparse, en son de armonÃa y plenitud, los siete tintes céntricos del alma y del color.