Novelas y cuentos completos
Novelas y cuentos completos Por entonces, yo le encontré una tarde. Desde que le avisté, pocos pasos antes de cruzarnos, despertóse en mà desusada piedad hacia aquel desgraciado, que, por lo demás, era primo mÃo en no sé qué remota lÃnea de consanguinidad materna; y, al cederle la vereda, saludándole de paso, tropecéme en uno de los baches de la empedrada calle, y fui a golpear con el mÃo un antebrazo del enfermo. Urquizo protestó colérico:
—¡QuÃa! ¿Esta usted loco?
La exclamación sarcástica del alienado me hizo reÃr; y más adelante fue ella motivo de constantes cavilaciones en que los misterios de la razón se hacÃan espinas, y empozábanse en el cerrado y tormentoso cÃrculo de una lógica fatal, entre mis sienes. ¿Por qué esa forma de inducción para atribuirme la descompaginación de tornillos y motores que solo en él habÃa?