Damas oscuras
Damas oscuras No recordaba haberme hallado más anonadado en toda mi vida, y más tarde, cuando volvà a pensar en aquel episodio, le encontré también un lado cómico. Ya resulta bastante horrible descubrir que la fijación de haber visto (u oÃdo) un fantasma se ha apoderado de la mente de tu hijo, Pero que, además, él mismo te ruegue que vayas de inmediato a ayudar a ese fantasma… Me encontraba ante la experiencia más desestabilizadora de toda mi vida. Yo soy un hombre descreÃdo, en absoluto supersticioso; al menos, no más que la mayor parte de la gente. Por supuesto, no creo en los fantasmas, pero no niego, como tanta otra gente, que existen historias raras que no puedo fingir entender. Al concebir la idea de que Roland pudiera ser una de esas personas que dicen saber comunicarse con el más allá, sentà como si la sangre se me helara en las venas. Eso indicarÃa, pensé, una tendencia general, un temperamento histérico y una salud endeble; en suma, todo lo que cualquier varón más odia y teme que pueda afligir a su prole. Hice lo posible por consolar a mi pequeño sin llegar a prometerle nada de Ãndole sobrenatural, pero él era demasiado listo para que lo engañara. No aceptó ninguna de mis caricias. Con la voz quebrada a intervalos por los sollozos, y gotas de rocÃo perlando sus párpados, volvió a la carga.