Poemas
Poemas adora tu carne hasta el exceso
y tal es ese culto que tras cada
desfallecimiento, —¡qué desfallecimiento!—
ella renace, ¡con cuánto alboroto!,
para volver a desfallecer y con más fuerza.
SÃ, mi vaga[2], sé orgullosa,
pues radiante o ceñuda,
soy tu vencido, para ti me tienes:
me enredas como la vaga
en una delicia muy pagana,
y ¡dejas de ser tan vaga!
Paralelamente