Agencia Thompson y Cia_
Agencia Thompson y Cia_ Apenas llegaron a bordo, cuando una gran embarcación llegó al costado del Seamew. En un instante viose el puente invadido por una veintena de agentes de policÃa, conducidos por un oficial, que se dirigió a Thompson.
—Caballero —dijo secamente aquél en un inglés bastante malo—. El buque de vapor Camoens acaba de arribar a nuestro puerto, trayéndonos el relato de los incalificables hechos de que la rada de Angra ha sido teatro. No vengo a ventilar este asunto, que concierne a nuestra diplomacia. Pero un punto me atañe a mÃ, y es el descubrimiento del ladrón. Autorizándonos su conducta a pensar que usted le da asilo, tendrá a bien considerarse como detenido en el puerto de Ponta Delgada. Prohibición absoluta a sus pasajeros y a usted mismo de abandonar el buque y comunicar con tierra antes de las pesquisas que en él habrán de hacerse.
Todo aquel discurso habÃa sido pronunciado en un tono que no admitÃa réplica. Un inglés puede, sin embargo, ser arrogante, pero no debÃa esperarse asà entonces; Thompson se acobardó.
—¿Cuándo —preguntó— tendrán lugar esas pesquisas?
—Mañana —se le contestó.
—¿Y cuánto tiempo habrá de verse retenido mi buque?