Agencia Thompson y Cia_
Agencia Thompson y Cia_ Por eso acuden por legiones a principios de cada invierno los enfermos, ingleses sobre todo, a pedir la salud de aquel cielo suave y azul. Esto produce a los habitantes de Madeira una suma anual de tres millones de francos; al paso que las tumbas abiertas para los que no vuelven, hacen de Madeira, según una dura expresión, «el mayor de los cementerios de Londres».
En la costa meridional de la isla, a la misma orilla del mar, álzase la capital, Funchal. Un millar de buques atracan anualmente en su rada, por la que innumerables barcos de pesca cruzan, mostrando de día los puntos blancos de sus velas y sus fuegos de noche.
Apenas hubo el Seamew echado el ancla, cuando vióse rodeado de una multitud de embarcaciones conducidas por muchachos medio desnudos, cuyas vociferaciones se unían en discordante ruido. En su jerga anglo-portuguesa ofrecían flores y frutos, o solicitaban de los divertidos pasajeros que arrojasen alguna moneda, que ellos, sorprendentes nadadores, irían a buscar al fondo del agua.
Cuando la Sanidad concedió libre plática, aquellos menudos boteros ofrecieron sus servicios para el desembarque.
Ofertas inútiles por aquel día. Eran ya más de las cinco de la tarde, y resultaba verdaderamente demasiado avanzada la hora para emprender la visita de Funchal.