Agencia Thompson y Cia_
Agencia Thompson y Cia_ —Tal vez tenga usted razón —respondió Alice—; no obstante, me disgusta un tanto, debo decÃrselo, que le haya usted agregado a nuestra pequeña tropa.
—¿Y por qué eso? —preguntó Roger, sinceramente extrañado.
—Porque una semejante excursión dará por fuerza a nuestras relaciones cierto carácter de intimidad. Esto para dos mujeres es delicado cuando se trata de una persona como Morgand. Le concedo que las apariencias son de las más favorables. Pero, en suma, es un hombre que desempeña un empleo subalterno al fin y al cabo; que no se sabe de dónde viene ni ofrece garantÃa, ni cuenta entre nosotros con nadie que pueda responder por él…
Roger escuchaba con sorpresa aquella exposición de principios tan extraña y desusada en labios de una ciudadana de la libre América. Alice Lindsay habÃale hasta entonces revelado alguna timidez. Tomó mentalmente nota, no sin experimentar un misterioso placer, de la singular atención que una mujer tan superior a un intérprete, por su fortuna, se dignaba conceder a aquel humilde funcionario de la agencia Thompson… ¿Por qué hablaba ella de tener con él «relaciones» Ãntimas o no…? ¡Se inquietaba por su origen o procedencia! ¡Lamentaba que no tuviera quién por él respondiese!
—¡Perdón! —interrumpió—. Hay quien responde por él.
—¿Quién, pues?